De vez en cuando es bueno hacer el ejercicio de intentar ver el mundo a través de los ojos de otras personas, especialmente de aquellas que tienen visiones radicalmente diferentes a las nuestras, seguramente eso no nos llevara a aceptar sus puntos de vista pero por lo menos nos da una idea de porque piensan lo que piensan y creen en lo que creen. Los que han leído mis anteriores entradas en este blog saben de mi preocupación por el ambiente de miedo y desconfianza que se ha creado y ha sido mantenido a través de los medios de comunicación formales y no formales, donde el sensacionalismo, la desinformación y lo banal son pan de cada día. Por eso me puse en el ejercicio de imaginar como ve el mundo una persona paranoica que día tras día recibe toda esa carga de desinformación a través de la televisión, los diarios sensacionalistas
y la Internet y he llegado a la conclusión de que no es una forma de vida nada deseable.

Imaginen vivir en un mundo donde los gobiernos conspiran para realizar ataques terroristas sobre sus propios ciudadanos, en el que usted no puede enviar a sus hijos a un jardín infantil por miedo a que sean usados para hacer pornografía y rituales satánicos, en el que no es seguro ir a cine o tomar un bus por que algún loco pudo haber dejado una aguja infectada con SIDA, donde es mejor no ayudar a otra persona en problemas por que puede ser un ladrón
o peor aun parte de una pandilla que desea asesinarlo como parte de un ritual de iniciación. No poder tomar agua de la llave por temor a que este contaminada con ántrax, ni comer cosas que puedan contener substancias que puedan producir cáncer, estar contaminadas con desechos de rata o peor aun contener alguna droga secreta creada por el gobierno para controlar su mente. En este mundo la tecnología no genera comodidad soluciones y bienestar sino que es una fuente de peligros: los celulares explotan, los ascensores son trampas mortales, navegar
por la Internet es exponerse a que hackers perversos le roben la identidad y vacíen sus cuentas bancarias, cámaras, satélites y lineas telefónicas son usados por oscuros organismos para vigilar y controlar nuestras vidas. Para alguien que se tome en serio todo lo anterior la única opción de vida es retirarse a vivir en algún rincón olvidado de dios donde no haya electricidad ni teléfono y dedicarse a cultivar sus alimentos y beber agua de lluvia.

Es grave que todo esto constituya la realidad como la ven millones de personas alrededor del mundo pero mucho mas grave es que la preocupación que estos falsos miedos genera hace que la gente
desvíe su atención de problemas reales y por lo tanto mucho más
peligrosos: El calentamiento global, la amenaza de escases de recursos naturales producto del crecimiento demográfico y el mal manejo que se hace de estos recursos, el problema de las poblaciones desplazadas por la guerra y el resurgimiento de la xenofobia y el racismo son todos problemas reales que ponen en peligro el futuro de la especie humana; problemas que pueden ser solucionados si logramos entenderlos y somos capaces de tomar como especie pensante las decisiones que nos permitirán solucionarlos. Lastimosamente es mucho más fácil atribuir
nuestros problemas a conspiraciones secretas y motivos sobrenaturales que asumir la responsabilidad de nuestro futuro.

Me pregunto cuando los crédulos y paranoicos se atreverán a ver el mundo con los ojos de la razón.